Como evitar el mal de altura

Si viajamos a un lugar por encima de los 2000 o 2500 metros de altura, y no estamos acostumbrados, es muy posible que sobrevengan algunos síntomas que se llaman mal de altura. La menor concentración de oxigeno motiva el malestar. Cada persona es diferente, así que la seriedad de los síntomas y la altura en que empiezan a manifestarse es muy variable.
Los síntomas más frecuentes son: fatiga, falta de aire, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, cansancio y pérdida de apetito. Antes de viajar a un sitio que se encuentra a gran altura, es importante consultar al médico, ya que se pueden agravar patologías previas, lo que hace totalmente desaconsejable el viaje. Lo mismo sucede con los niños pequeños, por lo que la consulta es imprescindible.
Si es un viaje a la montaña y podemos hacer ascensos por etapas, mejor. En ese caso conviene subir de a 500 metros por día, y bajar a dormir al lugar más bajo posible, o como se dice en estos casos, llegar alto, dormir bajo. Esta aclimatación gradual da buenos resultados.
Pero si vamos a visitar una ciudad que está a gran altura, esa aclimatación la hacemos en base a nuestra actividad física. Los dos o tres primeros días moverse despacio y lo menos posible. Beber abundante líquido, pero sin alcohol; no fumar; comer comidas sanas, en pequeñas cantidades pero con frecuencia; y usar el abrigo adecuado.
Los lugareños suelen decir: beber antes de sentir sed, comer antes de tener hambre y abrigarse antes de sentir frío. Existe medicación que ayuda en estos casos, pero es necesario consultar a su médico antes de recibirla y no aceptarla de otro modo.
Con estas medidas, seguramente será más confortable la adaptación, pero hay que considerar que lleva unos días.
Imagen: flickr.com
el 14-06-2008

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