Cruceros

Cruceros fluviales: una original propuesta en el corazón de Europa

Rhin

Estamos acostumbrados a pensar en realizar un crucero, imaginando destinos como el Caribe o el Mediterráneo o bosquejando fiordos y Mares del Norte en propuestas bálticas. Sin embargo existen algunas rutas fluviales de cruceros en Europa que nos permiten conocer varios de los parajes más hermosos de nuestro continente y que están llenas de magia y encanto.

Una buena opción es atravesar el Rhin en barco. Con nacimiento en el lago Constanza las mejores experiencias nos las sugieren recorridos desde Maguncia hasta Coblenza y Bonn, surcando Alemania para disfrutar de una ruta de castillos y torres elevadas que nos transporta a otro tiempo de vigías sobre este infinito cauce.

Explorar el Danubio, el denominado río de la amistad, por conectar más de una decena de países europeos, nos deleitará desde Alemania en la medieval Regensburg, hasta llegar a Austria en la ciudad de Lynz, a la monumental Bratislava con sus preciosas plazas en Eslovaquia, y desembocar en esa excelsa celebración de la estética y el encantamiento, que es Budapest, con su imponente Parlamento asomándose coqueto a sus aguas profundas y misteriosas.

Opciones menos conocidas nos llevarán a adentrarnos en el río Volga, que discurre por el territorio de la extensísima Federación Rusa hasta la ciudad de Astracán. Un trayecto en ocasiones gélido que nos regala la posibilidad de disfrutar de dos continentes y hallar el verdadero espíritu de este pueblo de colores en la Plaza Roja, de maravillosos tesoros en su Hermitage, de estepas infinitas donde el horizonte nos adorna con su templanza.

En esta misma línea, en la desconocida Ucrania un crucero por el curso del río Dniéper nos acercará hasta la península de Crimea con sus magníficas ciudades de Yalta y Sebastopol, hasta morir en el Mar Negro en su histórico e innegablemente carismático puerto de Odessa. Frontera del frío en nuestras cabezas, tierra de recios pescadores y buques mercantes que encallan en nuestras pupilas. De camino, Kiev, su capital, nos regala su esplendor palaciego entre inabarcables extensiones de vegetación que la llenan de luz y vida.

Una opción diferente para hallar la magia del corazón de Europa.