Cuando los niños viajan solos

Ahora que estamos en pleno verano, nos puede suceder que algún familiar invite a los niños, ya sea a acompañarlos en un viaje, o ir de visita unos cuantos días a otra ciudad. En realidad es una muy buena propuesta, ya que las vacaciones nuestras no tienen la extensión de las de los peques... y es difícil mantenerlos entretenidos en casa. Es cuestión de organización, y mucha charla previa.
En el caso que el viaje sea con familiares o amigos que lo llevan y traen, o sea, que no hay que hacer desplazamientos solos, es relativamente sencillo. Simplemente debemos advertir sobre problemas médicos, como alergias, tratamientos, etc.; gustos de los niños y todo dato que consideremos relevante para los adultos. Al niño hay que explicarle claramente que se debe adaptar a las reglas de las personas con las que viaje, en cuanto a horarios y todo lo relativo a obediencia. Asegurarle que si extraña o cualquier cosa sucede, podemos ir a buscarlo. Pero el contacto permanente con ellos, vía telefónica o mail, los tranquiliza mucho.
Si la invitación es para un viaje en el cual nuestros niños tienen que desplazarse solos durante un tramo, por ejemplo, tomar un avión hasta el lugar de vacaciones donde lo esperarán los familiares, es fundamental comunicarlo a la compañía aérea con suficiente antelación. En todos los casos tienen previsto el traslado de un menor no acompañado, por lo que el desplazamiento en sí es seguro. Sin embargo, debemos tener en cuenta todos los requisitos de la compañía aérea, en cuanto a medicamentos, equipaje, etc.
Algo importante es tener un plan de contingencia si la persona que lo iba a retirar no puede llegar en tiempo y hora. Por lo tanto, es importante hablarlo previamente, para que una segunda persona esté presente, en este caso, en el momento exacto que llega el avión. Es muy angustiante para un niño tener que hacer una espera en estas condiciones, por más que el personal de la empresa se haga cargo del menor.
Una buena idea es darles un móvil, si aún no lo tiene, para poder hablar con nosotros todas las veces que sea necesario. Estas experiencias dan a los niños mucha soltura e independencia, siempre que sea, por supuesto, con adultos muy responsables con los que el niño tenga muy buena afinidad.
Imagen: flickr.com
el 05-07-2008


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