Europa

El destino de la semana: Roma

Detalle Coliseo

El verano es un momento perfecto para conocer las grandes ciudades del mundo. Aunque el número de visitantes se desborda y tal vez encontremos aglomeraciones en algunos de sus más destacados monumentos, el benéfico clima y la sensación de que la ciudad trabaja a pleno rendimiento para sus visitantes, crea un fantástico contexto para disfrutar de las grandes urbes.

Una de nuestras grandes debilidades en este blog de viajes es Roma. La ciudad eterna que todo el mundo debería visitar una vez en la vida. El mejor ejemplo de la creación del hombre en la historia, un sensacional museo al aire libre que es imposible que no emocione al menos entregado de los turistas.

No existe una visita perfecta a Roma pues su grandeza y la diversidad de lugares excelsos en sus calles, puede dibujar los más diversos itinerarios. Cualquiera desde nuestro punto de vista será bueno. El único truco, nos parece, es no agobiarse y evitar correr para abarcar todo. Es imposible. El volumen de lugares a visitar en Roma no es comparable con ninguna otra ciudad del mundo. Ni con varias semanas podríamos descubrir una ciudad que es  el mejor espejo del alma humana.

Imprescindibles nos resultan todos los reclamos relacionados con su época más pretérita, aquellos ligados con el antiguo Imperio Romano.

La visita al Foro Romano debería ser el comienzo de todo recorrido, para ir construyendo conforme los tiempos van avanzando en la historia. Realizar un cierto ejercicio de imaginación entre sus ruinas es imprescindible aquí para imaginar los muchos templos que hoy no se mantienen en pie pero que nos sobrecogen a la hora de imaginar su antiguo y emocionante conjunto. Sólo por admirar los Arcos de Tito y de Septimio Severo o su columna de Focas, nos sentimos transportados a un espacio mágico del que nos descubrimos protagonistas privilegiados.

Desde aquí tomamos camino al esplendoroso Coliseo, para nosotros, sin lugar a duda, uno de los más epatantes monumentos del mundo, por su conservación, por su grandeza y por la belleza de la contemplación de su interior. Podemos acercarnos para terminar este primer periplo romano hasta el Monte Palatino donde tomar aire y planificar el resto de la visita.

Detalle Capilla Sixtina

El Vaticano, con la Plaza y la Catedral de San Pedro es junto con los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina el segundo conjunto imprescindible en Roma. Comience la visita a primera hora de la mañana y si es posible hágalo reservando entrada en los museos, que según avanza el día sufren enormes colas. Recrear el impresionante conjunto de mosaicos, esculturas y pinturas de la antigüedad es imposible en una crónica. Para los amantes del arte antiguo es un auténtico tesoro que culmina con esa obra maestra que es la Capilla Sixtina y que le mantendrá con la boca abierta y la cabeza elevada durante todo el tiempo que consiga aguantar la emoción.

San Pedro es mejor visitarla al terminar con los museos pues la entrada al templo no implica colas en general. Sus dimensiones, el magnífico Baldaquino de Bernini  o las tumbas de los Papas justifican también de por si el viaje.

Desde aquí lo mejor es dejarse llevar por sus preciosas plazas como Plaza España o Plaza Navona, por sus delicados mercados como el Campo de Fiori donde las verduras y especias se mezclan con los niños jugando al futbol, por sus mágicos barrios como el Trastévere, por sus lugares de postal como la Fontana de Trevi o su mastodóntica Plaza Venecia.

Fuente Bernini Plaza navona

Disfrute de las compras en la galería de Alberto Sordi, haga el más completo recorrido por las iglesias de la Cristiandad (San Juan de Letrán, Santa María la Mayor, San Pablo Extramuros). Acérquese a Villa Borguese y a sus jardines, pasee junto al Tíber y pruebe un espléndido helado, disfrute de las vistas de la Plaza del Pueblo.

En resumen observe a su gente, siempre alegre y positiva, pruebe uno de los mejores cafés del mundo, coma unos espaguetis cacio e pepe y siéntase un romano auténtico, emociónese con los tonos rojizos y ocres de sus casas entre callejones secretos. En fin, no haga otra cosa que enamorarse de una de las ciudades más hermosas del mundo.