Oceanía

Sídney: la ciudad de las mil oportunidades turísticas

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Realizar el larguísimo viaje hasta nuestras antípodas tiene su merecido y brillante premio en la espectacular ciudad de Sídney.

Enclavada en una preciosa bahía, Sídney son sus destacados rascacielos, entre los que elegimos la Torre de Sídney desde donde contemplar unas maravillosas vistas de la ciudad.

Sídney son sus barrios, desde el histórico e inglés barrio The Rocks, sede del antiguo penal donde deportaban a los presos del viejo continente y que conserva su rancio sabor entre pubs y pintorescos restaurantes, pasando por el siempre animado y bullicioso Kings Cross donde siempre podremos disfrutar algunas de las muchas actividades que organiza su muy activo Ayuntamiento, y terminando incluso en una zona de marcado acento y aroma español, el Spanish Quarter de Sídney, donde podremos comer en alguno de los restaurantes de la calle Liverpool o visitar el Spanish Club, donde mucho de los emigrantes hispanos se reúnen a menudo.

Pero la visita a la ciudad no debe dejar de lado su maravilloso puente atirantado sobre la bahía, de más de 1000 metros de longitud y uno de los increíbles símbolos de la ciudad. Ver anochecer con la vista de este coloso al fondo y las tranquilas aguas de su bahía como marco, es un espectáculo formidable.

Dejarse caer por su animado y antiguo puerto, uno de los más grandes del continente austral, o darse un tranquilo baño en cualquiera de sus dos principales playas, Bondi Beach y Palm Beach , es una genial manera de relajarse y paladear la ciudad con la mayor de las pausas, disfrutando de ese contacto con la naturaleza, santo y seña de la cultura australiana.

Dese el gustazo de tomar su monorail, el tren circular elevado que recorre el centro de la ciudad, de acercarse a su bellísima catedral o de finalmente admirar su Opera House, el símbolo de refinamiento y elegancia de una ciudad donde el turista se sentirá siempre como en casa, privilegiado por haber descubierto un lugar con un ritmo de vida más que envidiable.