Viajar con los niños (III)

He aquí la tercera entrega de este interesante tema, cuya primera y segunda parte compartíamos días atrás. Una vez en nuestro lugar elegido, es el momento de pasar tiempo de calidad con nuestros niños. Superada la adaptación inicial de los más pequeños...y de los papás, podemos relajarnos, pero seguir tomando muy en cuenta algunos puntos.
La alimentación es un aspecto sumamente importante. Si no tenemos certeza absoluta que la elaboración de los alimentos es la correcta, tenemos que minimizar los riesgos. Por ejemplo, evitemos los alimentos crudos, como ensaladas, si no podemos tener seguridad que sus componentes han sido correctamente lavados. Es también muy importante, por otra parte, asegurarse que la cocción sea la correcta en especial la de la carne (fundamentalmente carne molida) y huevos.
Los niños requieren supervisión de adultos siempre, por más seguro que nos parezca un lugar. Aunque nuestros niños sean excelentes nadadores, ¡nunca podemos confiar en la capacidad de nado de un niño! Pueden asustarse, entrar en pánico y su capacidad se reduce a cero, aún en niños mayores.
Tener siempre un plan de contingencia. Vamos a un centro comercial, museo, o cualquier sitio nuevo. Siempre se nos puede apartar de la vista uno de los niños. Tener claro qué hacer en ese caso (mostrarles antes los guardias de seguridad, pedirles que llamen la atención de mucha gente) de modo de poder ubicarles rápidamente. Repetirles que no deben hablar con personas desconocidas, ni aceptar regalos. Ante esas situaciones, que pidan ayuda fuertemente de modo de alertar el mayor número posible de personas.
El regreso suele ser más simple. Todos volvemos cansados y los niños tienen la ansiedad de volver a estar con sus juguetes, su cama, etc. Espero vuestros comentarios y aportes, ya que nos podemos enriquecer mutuamente con las experiencias personales.
Imagen: decopeques.com
el 08-05-2008

Comentar: