Montañas

Visitar el Valle del Lozoya en la sierra madrileña

Sunrise in the Sierra de Guadarrama

La sierra madrileña es uno de los entornos naturales más hermosos de nuestro país. El Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama es un magnífico espacio para el paseo y las actividades de montaña.

Un espléndido conglomerado de pinos, robles, encinas o enebros donde admirar una fauna autóctona que va desde ciervos o jabalíes hasta zorros, liebres o aves cazadoras.

Cubriendo un amplio territorio en las provincias de Madrid y Segovia y abarcando montañas tan señaladas como la sierra de Somosierra, las cumbres de Peñalara, con sus preciosas lagunas, o los picos de Cotos y Navacerrada tan propicios para el disfrute de la nieve, el Parque tiene en el denominado Valle del Lozoya unos de sus espacios más bellos y armoniosos.

Alrededor de este bello río transcurre una sucesión de paisajes y rutas que harán las delicias de cualquier excursionista sensible. Acérquese el visitante a los pueblos de Pinilla y Alameda del Valle, sobre todo a la llegada del otoño y la primavera donde la tonalidad de colores nos regala estampas mágicas en eternos campos de amarillos y verdes contagiosos. Álamos y sauces a los pies del río anticipando cotas más altas en el entorno del serrano pueblo de Rascafría. Desde aquí la vista de las montañas, con Peñalara coronando el horizonte de nuestra mirada, es simplemente espectacular. Diríjase hacia Cotos el visitante y tome a su izquierda el desvío del excelso Mirador de los Robledos, tal vez la más hermosa panorámica de todo el Parque Nacional, una privilegiada pradera donde admirar el amplísimo valle del Lozoya con todos los picos de la cadena elevados ante nuestros ojos, proporcionándonos una sensación de quietud y paz inigualable.

Si le apetece iniciar una buena ruta sin muchas dificultades, comience desde el vecino pueblo de El Paular, hogar del maravilloso monasterio del mismo nombre, el camino hasta las denominadas Cascadas del Purgatorio. No más de dos horas de camino a los pies del río Lozoya, que le harán alcanzar una cascada abrupta y elegante donde el agua brota salvaje entre una naturaleza indefinible. Si es verano y lo que le apetece es darse un buen chapuzón en una piscina natural, no muy lejos de aquí, visite Las Presillas y goce con toda la familia del magnífico espectáculo de este entorno natural privilegiado.