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Visitar Israel: tras los pasos de Jesús

Jerusalen

Uno de los grandes alicientes a la hora de visitar Israel es poder seguir los acontecimientos históricos que ocurrieron en la vida de Jesús de Nazaret.

Así, aquellos que profesan el culto cristiano pueden convertir sus vacaciones en Israel, en una especie de reconstrucción de alto interés religioso y cultural de la vida de Jesucristo.

En este propósito, la visita debería comenzar en la ciudad de Belén, la que los evangelistas Lucas y Mateo colocan como lugar de nacimiento del Mesías. Situada a escasos diez kilómetros de Jerusalén, no debe el turista perderse su Iglesia de la Natividad o la Gruta del Nacimiento, ambas estrechamente ligadas a la venida al mundo de Jesucristo.

En Jerusalén podremos visitar El Cenáculo, lugar donde según los testimonios bíblicos se produjo la última cena de Jesús con sus apóstoles. El Santo Sepulcro es parada obligada, ya que entre las pequeñas callejuelas del barrio cristiano, se levanta un precioso monumento en el lugar que fue testimonio de la crucifixión y entierro de Jesús.

Lo mejor es evitar la visita por la mañana pues siempre está abarrotado de gente. Son preciosas las capillas y murales de la Basílica, sus dorados en los mosaicos, la sensación de pararse delante de la tumba de Cristo.

Acercarse al precioso Monte de los Olivos en las afueras de la ciudad, es contemplar el lugar desde donde Jesús ascendió a los cielos.

También podremos hacer camino hasta la hermosa ciudad de Jericó, la que se considera ciudad más antigua del mundo y subir hasta el Monte de las Tentaciones, donde según la biblia Jesús fue tentado a pecar hasta en tres ocasiones por el diablo.

Tome una excursión a otros escenarios de la vida de Jesús como el Desierto de Judea, donde podrá realizar rutas en 4*4 por este precioso paisaje de cañones ondulados y epatantes formaciones rocosas. Otra buena opción es acercarse hasta el Mar de Galilea, donde supuestamente Jesús caminó sobre las aguas, y que es un bonito trayecto para descubrir este pedazo del Mar Muerto, de tranquilidad infinita y profunda magia.