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Visitar la Feria de Málaga

Vista aerea malaga

Málaga es una ciudad impresionante de magníficos reclamos turísticos y sensacionales alrededores. La capital de la Costa del Sol es la segunda ciudad por importancia en Andalucía y su vitalidad y animación se puede descubrir en todos los rincones.

Esta semana visitar Málaga, cuando los fuegos artificiales anuncien el comienzo de su Feria, se convierte en uno de los momentos imprescindibles del verano español. La Feria concebida como fiesta popular accesible a todos sus ciudadanos y visitantes, con su incomparable Feria de Día alrededor de la calle Larios, en el centro de la ciudad, es una celebración de la vida y del verano. Del sentido andaluz de este pueblo que adora la fiesta y del sentido abierto de una puesta en escena que se abre a todas las edades y perfiles, a todos los estilos musicales y a todos los locales de la ciudad.

Visitar la Feria es llegar a las barras de los bares del centro y saborear ese vino dulce Cartojal que parece no subirse a la cabeza entre bailes y golpes de abanico. Es disfrutar del rebujito y gritar que es sevillano el que no bote entre cientos de alma dispuestas para la mejor diversión. Es comer gambitas y jamón, gazpachitos.

La fiesta más bulliciosa del verano español, con permiso de los San Fermines, supone acercarse de noche al Real si el cuerpo lo permite tras una intensa jornada de celebración, es hacer un merecido descanso en la grandiosa Playa de la Malagueta mientras la brisa del mar nos regala el aroma de los mejores espetos. Es ver una corrida en la hermosa Plaza de Toros.

Málaga en Feria puede ser cultural en su Museo Picasso o en la visita a la Catedral de la Encarnación. Y puede ser tranquila y elegante disfrutando de un café o una copa tranquila en el Parador de Gibralfaro mientras observamos una sensacional puesta de sol.

Málaga, como toda gran ciudad, es un cúmulo de contrastes, incluso en la mejor de sus fiestas.