Asia

Visitar Nara: templos en Japón y habitantes sorpresa

Ciervos en detalle

Cuando uno visita los dos principales puntos turísticos de Japón, Tokio y Kioto, no debe perderse dos excursiones claves para entender la historia y epatante belleza del país del sol naciente. En el primer caso, cerca de la capital, es ineludible acercarse hasta Nikko; en el segundo la visita indispensable es Nara.

Nara fue la primera capital de Japón y ello marca el maravilloso patrimonio arquitectónico, religioso y cultural que atesora. Situado a una hora de Kioto y de la bulliciosa Osaka, a Nara normalmente se llega vía tren bala, con ese Japan Rail Pass que tanto nos facilita la vida en Japón.

Lo primera que hay que ver en Nara es el Templo Todaiji, el templo en madera más grande del mundo, cuya construcción data de mediados del siglo VIII y cuya reproducción actual solo recoge dos terceras partes de sus dimensiones primigenias. Impresionante en su silueta en medio de una inmensa plaza, en su interior alberga la estatua de Buda en bronce más grande de todo Japón; una figura que no deja de hacernos preguntar cómo ha podido incluirse en este precioso templo.

El Templo Horyuji es también visita obligada ya que su salón principal, la increíble pagoda de cinco pisos y su puerta de entrada se consideran las estructuras en madera más antiguas del mundo.

Sin embargo, si tuviésemos que destacar un edificio en Nara, nos quedaríamos sin dudarlo con el Santuario Kasuga Taisha. Inmerso en medio de un tupido bosque de excelsa belleza natural, este santuario en rojo bermellón y madera, es un sensacional ejemplo de recogimiento, mística y espiritualidad. La visita, realizada en un clima kármico de difícil explicación, nos regala una experiencia sensorial única entre monjes y esos habitantes sorpresa de Nara que la convierten en una ciudad de cuento: sus ciervos.

En Nara los ciervos pasean tranquilos por la ciudad como unos habitantes más. En Nara se les puede dar de comer, acercarse a ellos, contemplarlos maravillados. Los hay a cientos y forman parte del maravilloso encanto de esta ciudad sin igual. Si quiere disfrutar de toda la familia con ellos no deje de acercarse al enorme Nara Park donde no olvidará jamás la estampa de estos animales buscando que usted les dé de comer mientras contiene la emoción. No se lo pierda.